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  • Monica Herrera Cendales

¿Si el artista ya no es el genio de su tiempo o época, acaso se convierte en el oportunista de esta?

De acuerdo a Hal Foster, la historia es una simultaneidad que replantea el pasado constantemente a través de las revisiones históricas o actualizaciones, las cuales son versiones del presente. Si bien, el artista como genio y autor lo fue en su época o tiempo, esto se debe al contexto social, político, económico y cultural que dicho personaje (autor) vivió. El artista era considera “genio creador” por la unicidad u originalidad de la obra, la cual, según Benjamin, denominaba aura. Dicha, era la característica del arte burgués; pues la obra se caracterizaba por hablarles a los ilustrados de la época. ¿Pero qué se supone es ahora? Puede que ahora sea un trauma o bien puede que sea un fetiche, sin embargo, el artista ya no está sujeto a la “genialidad” y menos a la originalidad de su tiempo, ya que está sujeto a la alteridad o a lo diacrónico. Es allí en donde Hal Foster nos presenta las diferentes actualizaciones o revisiones que se han hecho en el campo de lo artístico, partiendo de las vanguardias históricas y las cuales serán reevaluadas y reinterpretadas; porque al ser versiones del presente estas jamás serán absolutas. Así pues, serán inmanentes a su tiempo, no por ello significa que no sean necesarias.

A esta luz, la alteración del yo, el pasado y el presente, no es más que un desafío parcial al sujeto moderno, pues esta alteración también refuerza al yo mediante la oposición romántica, conserva al yo mediante la apropiación dialéctica, extiende al yo mediante la exploración surrealista, prolonga al yo mediante la incomodación post-estructuralista, etc. Hal Foster, 2001.

De manera tal, que el artista actual, quien ya no es visto en su totalidad como genio creador, esta incrustado en un sistema “nuevo” (diferente). Este artista es absorbido por su tiempo y será consumido por él de acuerdo a su funcionalidad. Es por ello que para mediados del siglo XX se genera una institucionalización e industrialización del arte en función al sistema ejecutado como acción diferida de diversos procesos que se llevaron a cabo.

Finalmente, puede que el artista sea o se convierta, meramente en un oportunista de su tiempo; pues la alteridad se encargara de sustituirlo y reactivar o reanimar los ciclos o flujos a través del tiempo y espacio. Pues el artista es y será efímero, el cual pretende ser recordado desde el anacronismo dado por las revisiones históricas.


Cap. El artista como etnógrafo; El retorno de lo real; Hal Foster; 2001 pg 183.

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